lunes, 28 de septiembre de 2009

VIOLENCIA Y CRIMINALIDAD EN SANTA FE DE BOGOTA: POSIBLES DETERMINANTES Y RELACIONES DE DOBLE CAUSALIDAD(Javier Alberto Gutiérrez y Dalila Gallo Cubill

Resumen

En la última década Bogotá ha registrado índices de violencia y criminalidad que la hacen ver como una de las ciudades más inseguras en el ámbito mundial y a pesar que no es el centro de operaciones del narcotráfico, en la capital se ha presentado un fenómeno de violencia que se encuentra relacionado con la delincuencia común, que ha venido afectando la integridad física y material de los individuos.


En la capital se observa una serie de manifestaciones de delincuencia que generan sensaciones de inseguridad entre la población, dado los comportamientos violentos y agresivos que asumen los victimarios para llevar a cabo sus acciones delictivas, acciones propias de bandas organizadas que con altos niveles de tecnificación y experiencia han desarrollado mercados ilícitos con matices empresariales.


Los altos índices de criminalidad registrados en la ciudad, han generado no sólo pérdidas de capital humano, sino costos económicos en sectores como la salud, la justicia y la seguridad. Costos que tienen que ver con las pérdidas en el patrimonio de los particulares y gastos en que incurre el sector público para afrontar el problema.


A lo largo del trabajo se evidencia que mayor inversión en salud, educación y asistencia social contribuye de manera significativa a disminuir la tasa de criminalidad y la delincuencia en general, fenómeno que no ocurre con las formas represivas que usualmente se utilizan para disminuir dichas tasas, como mayores gastos en vigilancia y seguridad. La distribución del ingreso es una variable íntimamente asociada con los resultados de criminalidad y violencia.


Se observa que hay relaciones de doble causalidad entre variables como criminalidad y delincuencia y variables económicas como el crecimiento del PIB.


Tendencia y evolución de la violencia y la criminalidad en Santa Fe de

Bogotá


Existen distintas teorías acerca de la violencia y sus determinantes. Las teorías más relevantes que dan explicación sobre los factores que inciden en la generación de hechos violentos son:

(i) Las teorías que la explican a través del comportamiento violento del individuo, desde la óptica de la psicología;

(ii) La teoría que explica el origen de la violencia como consecuencia de situaciones de conflicto social, como la distribución del ingreso y el entorno social de pobreza;

(iii) La teoría que la explica como una decisión racional del individuo, que de acuerdo a ciertas condiciones especificas que facilitan su ejercicio aumenta la probabilidad de ejercerla.


Hay distintas formas de enfrentar el estudio de la criminalidad y la violencia en una ciudad, uno de los más importantes y más tratados es el de la inversión en seguridad (mecanismos policivos) y su efectividad en la reducción de las tasas de criminalidad y violencia y otro es el que centra el estudio y busca soluciones a través de las mejoras en los mecanismos de justicia, penalización de los delitos e impunidad de los mismos. Sin embargo, hay otras formas de avanzar en el estudio de la problemática social de criminalidad y violencia, en especial, la forma que enfatiza en los temas de inversión social, especialmente en los sectores de salud, educación y asistencia social; donde entran aspectos tan importantes como la pobreza y la distribución del ingreso. Este último es el enfoque considerado de mayor relevancia en este trabajo. La hipótesis central es que mayores inversiones en estos sectores determinan en gran medida la reducción de la criminalidad y la violencia en Santa Fe de Bogotá.


En general, la violencia y la criminalidad han implantado un estilo de vida diferente en las ciudades, donde los espacios públicos son remplazados por espacios privados, el temor y la inseguridad genera desconfianza en el vecino y la solidaridad deja de tener importancia. Sin embargo, la violencia es un problema complejo al que no es posible dar explicación solamente como parte de un problema de origen biológico o psicológico, hay que estudiarlo teniendo en cuenta condiciones individuales negativas y factores sociales negativos; hay que verla como un elemento que abarca áreas de la vida social y genera factores disociadores que imposibilitan la organización colectiva.


De acuerdo con cifras de la Policía Nacional, la criminalidad medida como la suma total de delitos denunciados, durante el período 1990 - 1997 presenta dos fases: la primera entre 1990 y 1993 se caracteriza por un descenso en el número de delitos cometidos, al pasar de 66.370 a 59.508. La segunda fase va desde 1994 hasta 1997 cuando se presenta un incremento continuo en el total delitos, que muestra para los cuatro años un número significativo de delitos, 280.265, es decir, un promedio superior a 70.000 delitos por año. Sin embargo, de manera favorable, en 1998 el número de delitos disminuyó en 9.4% con respecto al año inmediatamente anterior.


Dentro de los delitos totales, los de mayor participación son: delitos contra el patrimonio, que representan el 65% promedio anual para el período 1990 – 1998 y contra la vida, que representan en 22.6%.


Zonas de Bogotá más afectadas por la violencia y la delincuencia


Bogotá está dividida en 20 localidades, donde coexisten diferentes niveles de vida, por tanto, además de registrar el número de hechos delictivos en cada localidad es necesario conocer las condiciones socioeconómicas de las localidades donde se cometen los delitos. Las localidades del Distrito Capital son importantes en el desarrollo de la ciudad y las encargadas de generar espacios y condiciones de acercamiento entre los residentes y las administraciones, para poder satisfacer sus necesidades de progreso económico y social.


Las localidades no son homogéneas ni en sus características socioeconómicas ni en su población y tampoco en la naturaleza de sus conflictos. Al contrario, se observan diferencias significativas que permiten, en cierta forma, ubicar el contexto de los conflictos que se generan al interior de ellas.


De acuerdo con su ubicación dentro de la ciudad, las localidades registrandiferencias en la cobertura de sus servicios básicos. Por ejemplo, las localidades atravesadas por vías principales tienen generalmente una cobertura de servicios públicos del 95%, mientras que las localidades que son entradas y salidas de la ciudad presentan desigualdad y deficiencia en la cobertura de los servicios, dado que son zonas de expansión de la ciudad.


Aunque se estima que sólo una parte de los delitos se denuncian, el crecimiento de la delincuencia ha sido inusitado y ha terminado por concentrarse en ciertas zonas. Por ejemplo, según informes de la policía, las localidades con mayor número de homicidios en 1999 fueron: Ciudad Bolívar, Kennedy, Santa Fe, Rafael Uribe, Puente Aranda, Suba, San Cristobal, Engativa, Martires y Usme, Gráfico 7.



Los altos niveles de delitos contra el patrimonio económico tienden a presentarse comúnmente en zonas de mayor estrato socioeconómico. Las localidades de Chapinero, Teusaquillo y Usaquén registran altas tasas de robo, hurto de vehículos y robos a entidades comerciales.


Características socioeconómicas de las localidades.


Las localidades que mayor población en estado de pobreza y miseria concentran con relación a su población total son: Ciudad Bolívar (205.050), Kennedy (139.183), San cristobal (112.254), Suba (88.088), Usme (81.922), Bosa (81.378), Rafael Uribe(75.902) y Engativa(73.626).


La localidad de Ciudad Bolívar, ubicada al sur de Bogotá, donde predominan los estratos 1 y 2, presenta gran número de personas con necesidades básicas insatisfechas NBI. Evidencia problemas de delincuencia, drogadicción y ausentismo escolar.


La localidad de Kennedy presenta particularidades dentro de la ciudad por la alta densidad de población que registra y por el crecimiento de barrios clandestinos. Se caracteriza por la diversidad de actividades tanto comerciales como residenciales, es una zona que cuenta con servicios básicos y servicios públicos, aunque los barrios piratas presentan altos índices de necesidades básicas insatisfechas; también se presenta una alta proporción de comercio informal que se sitúa dentro de los corredores principales. La actividad comercial y los espacios de vida nocturna en la parte central de esta localidad, generan frecuentemente riñas y ajustes de cuentas entre pandillas que acuden a participar de la “rumba pesada”.


Puente Aranda es una localidad que se caracteriza por ser altamente industrial, es una zona que no muestra deficiencias mayores de servicios. En esta localidad se han detectado sectores que sirven para la distribución y venta de autopartes, cuenta con entidades financieras que varias veces han sido objeto de atracos, en adición, en algunos barrios de la localidad están creciendo fenómenos como el consumo de drogas y la prostitución, lo que ha conllevado incrementos en la delincuencia y la criminalidad.


Rafael Uribe afronta la proliferación de barrios piratas y problemas de inseguridad como el atraco callejero. Además, presenta deficiencia de servicios de salud y educación.

En la Localidad de Santa Fe, se desarrollan múltiples actividades y comprende lo que se conoce como ciudad antigua, su mayor problema radica en la inseguridad que resulta de la concentración de expendios de droga, en donde los jóvenes tienen marcada participación.


En la Localidad de Suba, el crecimiento de barrios piratas es permanente, presenta gran población con NBI. Es una localidad con deficiencia en servicios de salud y educación. Tiene problemas de delincuencia como: asaltos bancarios, atracos, asaltos a residencias y hurto de vehículos.


Para concluir el diagnóstico por localidad, se puede decir que son las localidades de Puente Aranda, kennedy, Suba y Engativa, las que registran tanto en número como en modalidades los mayores hechos delictivos. En adición, el hecho de que estas localidades estén caracterizadas como las más violentas y con mayor delincuencia no debe dejar de lado la preocupación de que la criminalidad y violencia registradas allí pueden tener un efecto propagación del fenómeno, primero en las localidades vecinas y segundo, en toda la ciudad.


Violencia y gasto social en Santa Fe de Bogotá


El gasto social es aquel “cuyo objetivo es la solución de las necesidades básicas insatisfechas de salud, educación, saneamiento ambiental, agua potable, vivienda y las tendientes al bienestar general y al mejoramiento de la calidad de vida de la población, programados tanto en funcionamiento como en

inversión”.


Desde este punto de vista, el crecimiento del gasto público social, tanto en calidad como en cantidad, es un requisito para lograr avances en el progreso social y la redistribución del ingreso. El Gráfico 10 muestra la relación entre la tasa de homicidios y el gasto per capita en salud y educación.


Se observa una relación básica, donde el aumento del gasto en salud y educación contribuye a la disminución de la tasa de homicidios; la reducción registrada en esta última a partir de 1995 sería consecuencia del aumento en los gastos en salud y educación. En general, se puede decir que la inversión en gasto social influye favorablemente en mejorar la calidad de vida de la población, con lo que se reduce, en parte, la criminalidad y la violencia. Más adelante se desarrollan otros aspectos complementarios a este tema.

Un modelo sencillo sobre determinantes de la criminalidad en Bogotá


Finalmente, un ejercicio sencillo de regresión que se presenta a continuación, permite concluir que un aumento de un punto adicional en la concentración del ingreso generará un incremento de cerca de diez puntos en la tasa de homicidios. En adición, cuando los niveles de pobreza crecen por encima de su tendencia causarán un aumento de dos puntos en la tasa de homicidios.


Se especifica un modelo econométrico que relaciona la tasa de homicidios en Bogotá, medida como la relación entre el número de homicidios y la población total, en función de dos variables socioeconómicas: el promedio anual del índice Gini y el promedio anual del índice de pobreza:

Y = ϐ1 + ϐ2x2 + ϐ3x3


Estimación


La estimación por mínimos cuadrados ordinarios arroja los siguientes resultados


Tasa homicidios = -4.495 + 10.985 Gini + 2.236 Gap de la pobreza


Estadístico t (-3.885) (4.277) (2.900)

Significancia 0.0014 0.0006 0.0109


R Cuadrado 0.5691

Estadístico F 9.9088

Estadístico DW 1.7208


Los resultados de la estimación presentan los signos correctos y sus estadísticos son adecuados


La interpretación es la siguiente: un aumento de un punto en la concentración del ingreso generará un aumento de cerca de 11 puntos en la tasa de homicidios; cuando los niveles de pobreza crecen por encima de su tendencia causarán un aumento de 2 puntos en la tasa de homicidios.


Conclusiones


Es innegable que la problemática de violencia y delincuencia en Bogotá tiene un trasfondo socioeconómico, que tiene que ver con condiciones de marginalidad y pobreza en el que vive gran parte de la población de la ciudad.


En Bogotá existe una alta proporción de niños, jóvenes y ancianos, que se encuentran en condiciones de pobreza y de riesgo o susceptibles de llegar a estos niveles. Los factores determinantes de esta situación son, entre otros, la carencia de ocupaciones productivas y la falta de oportunidades de formación y capacitación; carencias generadoras de conductas anormales que conllevan el abandono del hogar e implican que jóvenes y niños busquen la calle y terminen delinquiendo.


El análisis de la delincuencia en Bogotá nos sugiere que existen determinadas zonas que, de acuerdo con sus características socioeconómicas, son más propensas a ciertos delitos y a delincuencia en general. Se hace evidente una criminalidad que tiene que ver fundamentalmente con acciones propias de bandas organizadas, que con altos niveles de tecnificación y experiencia han desarrollado mercados ilícitos con matices empresariales.


Los gastos por parte del Fondo de Vigilancia y Seguridad del Distrito en el fortalecimiento de la policía, aunque han dado algunos resultados, no han logrado disminuir los índices de delincuencia, lo que lleva a pensar que más que aumentar los gastos en seguridad se debe buscar políticas de inversión que ayuden a mejorar la calidad de vida de la población.


Otro elemento que se encontró es que la inversión realizada en educación, salud y asistencia social logra en buena medida reducir los índices de criminalidad.


En definitiva, se demuestra que no son las acciones y/o medidas policivas y represivas las que posibilitan reducir la criminalidad y la violencia, es el mayor acceso a educación y salud y una mejor distribución del ingreso los factores que contribuyen en mejor forma a reducir la problemática social que aquí se ha tratado; es la inversión social la que puede ayudar a alcanzar mejores niveles de vida y convivencia y en general son éstos los factores que permitirán vivir en una ciudad más segura y amable.


En adición, queda claro que hay relaciones de doble causalidad. Pobreza, bajo crecimiento económico, mala distribución del ingreso, entre otras variables económicas, causan problemas sociales en el sentido descrito a lo largo del trabajo; pero también, la delincuencia y la criminalidad, a su vez, generan gigantescos costos económicos tanto para los agentes del sector público como para el sector privado.



domingo, 27 de septiembre de 2009

IMPACTO DE TRANSMILENIO EN EL CRIMEN DE LA AVENIDA CARACAS Y SUS VECINDADES (Alvaro José Moreno García)

Resumen

En este estudio se toma la puesta en marcha del sistema de transporte masivo
Transmilenio en la Avenida Caracas, una vía con altos índices de criminalidad en la ciudad de Bogotá, como un experimento natural para romper la simultaneidad entre crimen y políticas para combatirlo y para medir el impacto de la transformación urbana de la Avenida Caracas sobre el crimen de esta vía y de sus vecindades.

Haciendo uso de modelos de econometría espacial y utilizando una metodología de diferencias en diferencias, se miden los cambios en el comportamiento de nueve diferentes tipos de crimen en 65 zonas geográficas de Bogotá aledañas a la Avenida Caracas. Se construyeron series de datos que contienen información de la ubicación geográfica exacta de los eventos de los nueve crímenes objeto de estudio para el período 1999-2002, en las 65 zonas mencionadas.

Se encuentra que a lo largo de la Avenida Caracas la actividad criminal presentó caídas pronunciadas, aunque para el resto de la región objeto de estudio los resultados varían según el tipo de crimen y la proximidad a la Avenida. Se encuentra evidencia ya sea de disuasión o de desplazamiento para cada crimen específico y ausencia de efectos espaciales intertemporales en los homicidios.


Acerca de la revisión bibliográfica


El autor hace un recuento de las diferentes formas de medir el impacto del crimen, y hace un énfasis especial en los desarrollos recientes del estudio del crimen que se enmarcan en el examen de relaciones espaciales entre las variables objeto de análisis en la medida en que el entorno de una región afecta y es afectada por el comportamiento de regiones cercanas.

Algunos de los estudios enunciados son: de Anselin et al, 2000, en el cual consideran que las dinámicas espaciales como la expansión y la difusión de gran utilidad y cobran vigencia en el estudio del crimen. Cohen y Tita (1999), hacen uso de herramientas de análisis espacial de datos para determinar los procesos de difusión que presentan los homicidios, la información utilizada en el estudio contiene datos de 287 homicidios en la ciudad de Pittsburg en Estados Unidos durante el período 1991-1995. Y el trabajo de Sánchez et al, 2002; hacen uso de estas mismas técnicas con el fin de analizar las relaciones entre conflicto y crimen violento en Colombia.

Se resalta la utilidad de la econometría espacial es que permite corregir la violación de algunos supuestos econométricos tradicionales y tener en cuenta los procesos de difusión y correlación espacial.

Contexto

El trabajo de Moreno realiza un análisis que busca medir el impacto del sistema de transporte Transmilenio en el crimen, tanto en la vía por la que éste sistema opera (Avenida Caracas), como en las regiones vecinas a esta avenida, con el fin de encontrar evidencia de disuasión, contagio y desplazamiento del crimen entre diferentes unidades geográficas

La implementación del sistema Trasmilenio se realiza en la administración de Enrique Peñalosa, como alcalde de Bogotá en el período 1998-2000. Transmilenio es un sistema de transporte masivo urbano que comprende buses articulados de alta capacidad monitoreados satelitalmente que circulan por carriles exclusivos en corredores troncales.

El 1° de diciembre de 2000, la alcaldía de Bogotá pone en marcha el sistema Transmilenio en una de estas troncales, la Avenida Caracas, vía que adicionalmente presentaba altos índices de actividad criminal. A lo largo de la Avenida fueron puestas en funcionamiento un total de 28 estaciones de servicio para los pasajeros (entre el portal de Usme y la estación Héroes). Para la seguridad de las estaciones y el correcto funcionamiento del sistema, se firmó un convenio con la Policía Metropolitana a fin de destinar 400 policías para hacer presencia en las estaciones. En las noches, éstas son vigiladas por una empresa de seguridad privada.

Este hecho coincidente, que las estaciones del sistema de transporte y el recorrido del mismo ocurran en una vía altamente violenta, hace que se presente un experimento natural idóneo en un estudio de crimen. La decisión de tomar esta avenida como eje central del sistema de transporte, no incluía medidas de política que buscaran en alguna medida reducir el crimen de la Avenida Caracas. Así, la distribución de las estaciones y la ruta de los buses son variables exógenas en una regresión de crimen, con lo que se rompe la determinación simultánea entre crimen y medidas que lo contrarresten. El cambio que se experimenta en la Avenida Caracas a raíz de la puesta en marcha de Transmilenio es radical puesto que ésta era una de las vías más desordenadas e inseguras de Bogotá.

En la Avenida Caracas se llevó a cabo un enorme proyecto de urbanismo e infraestructura con miras a disminuir el caos del servicio público y mejorar la calidad de vida del viajero. ara ello el funcionamiento de Transmilenio se concibe y desarrolla en un nuevo espacio de orden, limpieza, recuperación de espacios públicos, mayor presencia policial, organización en el tráfico, etc.

Metodología

En el documento se estudian las posibles implicaciones que los cambios de la Avenida
Caracas puedan ejercer sobre el crimen de esta vía y de regiones cercanas
geográficamente. Las estimaciones buscan determinar cómo la operación de Transmilenio
afecta la actividad criminal: una posibilidad es que los cambios de infraestructura de la Avenida Caracas disuadan el crimen en toda la región dado que estas actividades se tornan más costosas y riesgosas para los criminales, otra alternativa es que se genere desplazamiento del crimen en el área de estudio. La utilización de técnicas de econometría espacial, permite medir los efectos de desplazamiento o disuasión.

Adicionalmente, la estrategia empírica permite determinar si cambios en los crímenes de una zona se ven reflejados en el aumento o disminución de los crímenes de las zonas vecinas, habiendo identificado previamente evidencia de dependencia espacial. Esto último nos daría una magnitud de las externalidades que Transmilenio produce en sus zonas vecinas.

Datos

Los datos provienen del Centro de Investigaciones Criminológicas (CIC) de la Policía Metropolitana de Bogotá. Esta base de datos contiene información de la ubicación geográfica exacta de diferentes delitos cometidos en la ciudad. Se utilizó la información para nueve delitos:

- atraco a establecimientos comerciales;
- atraco a personas;
- atraco a residencias;
- homicidios;
- hurto de motos;
- hurto de vehículos;
- robo a establecimientos comerciales;
- robo a personas y robo a residencias.

Los datos se organizaron de forma que se obtuvieran 65 zonas, buscando homogeneidad en el tamaño de las mismas, y de forma que se cubriera lo que intuitivamente se define como la zona de influencia de la Avenida Caracas. Adicionalmente, esta partición de la región por zonas permite hacer agrupaciones según grados de vecindad y de orientación para extraer estadísticas descriptivas generales para grupos de zonas, y específicas para ciertas zonas que presentan características especiales.

El periodo de estudio comprende entre enero de 1999 a diciembre de 2002, para los nueve crímenes objeto de estudio, con la ubicación geográfica exacta en la que ocurrió el evento. Se delimita el área geográfica de estudio Región Caracas, comprendida entre la Avenida Medellín al norte, la Avenida Ciudad de Villavicencio al sur, la Avenida Colombia y la Avenida Mariscal Sucre al occidente, y la avenida de los cerros al oriente. Se definieron al interior 65 subzonas, organizadas por la proximidad a la avenida.
Para determinar las dinámicas de difusión, se analizaron cómo las relaciones de una zona en cuestión versus sus zonas vecinas para un determinado crimen cambian a través del tiempo; en particular interesa mirar cómo son estos cambios a partir de enero de 2001. La diseminación (desplazamiento o contagio) puede darse entre regiones vecinas o entre zonas que no sean geográficamente contiguas.

Como un primer acercamiento al comportamiento del crimen en la región objeto de estudio, con los datos específicos para cada una de las 65 zonas definidas, se llevan a cabo tres tipos de ejercicio. En el primero de ellos, se agrupan los datos en series mensuales, definiendo 5 corredores horizontales (subregiones) de modo que cada uno de ellos agrupe trece zonas con una característica en común; en el segundo de ellos, se miran estadísticas descriptivas más detalladas, tomando cada una de las regiones aisladamente y mirando generalidades de su comportamiento antes (1999-2000) y después (2001-2002) a la puesta en marcha de Transmilenio. En el tercer ejercicio, se lleva a cabo un análisis de relación entre los crímenes de cada zona con los de sus zonas vecinas antes y después de la puesta en funcionamiento de Transmilenio.

Análisis de Datos

Como característica general, se resalta la caída en la participación del crimen de la Región Caracas en el total de la ciudad para todos los crímenes en consideración con excepción de homicidios, variable que presenta un comportamiento opuesto. La variable Crimen Total, muestra una caída de cinco puntos porcentuales en la participación de esta zona en el crimen total de Bogotá después de la puesta en marcha del sistema de transporte masivo.

La caída del crimen antes y después de la medida, entendida como el cambio en los promedios de los dos períodos en cuestión, es de 36,4% en el caso menos extremo, correspondiente al atraco a residencias, seguido del 62,5% que presenta el hurto de motos. En cuanto al hurto de vehículos, la caída es más dramática, presentando promedios de 87,1%. Por su parte, los delitos contra el patrimonio, medidos a partir de las variables atraco a establecimientos comerciales, robo a establecimientos comerciales y robo a residencias, presentan una acentuada disminución, del orden del 80%.

En la Subregión Caracas los delitos contra las personas, medidos a partir de las variables atraco a personas, homicidios y robo a personas, presentan las caídas más marcadas, con caídas de los promedios que oscilan entre 87,9% para el caso de robo a personas y 95,2% para la variable homicidios. Por último, cabe resaltar la sorprendente caída que captura el gráfico de Crimen Total al agrupar los diferentes crímenes de la muestra, presentando una caída de promedios de 86,3%.

En cuanto a las demás subregiones los efectos presentan diferentes magnitudes y las variaciones presentan diferentes signos según el tipo de crimen y la subregión en consideración. A las series se les hizo un test de cambio de media para ver si ésta era significativa comparando el período pre- Transmilenio con el período post-Transmilenio.

Se pueden resaltar algunos hechos relevantes: para el caso de atracos a establecimientos comerciales, atraco a personas y homicidios, la caída de la variable es mucho más pronunciada en las subregiones alejadas que en aquellas que son contiguas a la Avenida Caracas. Por el contrario, el atraco a residencias y el hurto de vehículos presentan una mayor caída en sus niveles de ocurrencia entre más próximos se encuentran de la avenida. La medida de crimen como un conjunto muestra caídas más acentuadas avanzando hacia el oriente.

De otro lado, hay cinco crímenes que presentan más del 20% de sus zonas en peor condición en el período posterior a Transmilenio, estos son: hurto de motos, hurto de vehículos y las tres clases de robos de la muestra. El peor de los casos lo presenta el robo a residencias, que como vimos presenta la variación positiva más extrema de la muestra en la Subregión Vecina Abajo, este crimen muestra un 31% de sus zonas en una peor situación a la del período 1999-2000.

Como rasgos únicos al interior de cada crimen, podemos resaltar que para el caso de atracos a establecimientos comerciales, tres de las cuatro zonas que empeoraron su situación son vecinas a la Avenida Caracas, en atraco a residencias hay tres zonas de la Subregión Caracas que vieron afectada su situación con la medida, en hurto de motos 10 de las 13 zonas perjudicadas se ubican al occidente de la vía.

En general las relaciones de las zonas con sus vecindades, antes y después de la puesta en marcha de Transmilenio es significativa para crímenes como atraco a establecimientos comerciales, atraco a personas, atraco a residencias, hurto de motos, hurto de vehículos y para el total de crímenes. Para esto se llevan a cabo pruebas de cambio de media para todas las zonas en el período de análisis. Los patrones de comportamiento de una zona en relación a sus vecindades se presentan en casi todos los casos, invariantes a través del tiempo. Esto sugiere que el comportamiento de un determinado crimen en una zona no depende únicamente de sus características intrínsecas, sino que por el contrario, ésta obedece en enorme medida a la interacción geográfica de una zona específica con otras zonas con las que interactúa en ciertos comportamientos.

Analisis Espacial

Los principales problemas en el análisis de datos espaciales, es la heterogeneidad y la dependencia o autocorrelación espacial. Esto es de vital importancia ya que estos dos problemas se presentan a menudo al utilizar datos de unidades espaciales. Cuando los datos provienen de unidades espaciales muy distintas para explicar un mismo fenómeno, tenemos lo que se conoce como heterogeneidad espacial pues aparecen problemas de heteroscedasticidad o de inestabilidad estructural.

La dependencia espacial no puede ser tratada con las técnicas de la econometría estándar. La dependencia espacial es multidireccional (una región puede no sólo estar afectada por otra región contigua a ella sino por otras muchas que la rodean, al igual que ella puede influir sobre aquellas). La solución al problema de la multidireccionalidad en el contexto espacial pasa por la definición de la denominada matriz de pesos espaciales W , una matriz cuadrada no estocástica cuyos elementos wij reflejan la intensidad de la interdependencia existente entre cada par de regiones i y j . De forma habitual se recurre al concepto de contigüidad física de primer orden, donde ij w es igual a 1 si las regiones i y j son físicamente adyacentes o a 0 en caso contrario.

El modelo

Para estimar el efecto de la puesta en marcha de Transmilenio en el crimen evitando tomar en consideración relaciones espurias con otras variables, por ejemplo la presencia policial, que podrían afectar igualmente las variables a estudiar, se utiliza una estrategia empírica de diferencias en diferencias que permite sobrepasar dichos problemas aislando el efecto de la puesta en marcha de Transmilenio sobre el crimen.9 Adicionalmente, como se ha venido reiterando, se incorporan las interacciones espaciales y la estructura espacial dentro del análisis de regresión. Con el fin de llevar a cabo estimaciones en un marco de econometría espacial, se debe especificar formalmente la estructura espacial del modelo, esto es lo que se denomina como cuantificación espacial. Para ello es necesario determinar las unidades que afectan espacialmente a otras mediante las matrices de contigüidad o vecindad definidas en la sección anterior.

Un modelo de rezago espacial se expresa como:

y =ρWy + ϐx + ε, ε~N(0, σ2ε)

Como el efecto que queremos medir es cómo es afectada una variable espacialmente ubicada por ella misma rezagada espacialmente, el modelo presentado en la ecuación toma la denominación de modelo espacial autorregresivo de primer orden, en el cual se incluyen como variables explicativas dummies que permiten medir efectos de contagio, disuasión o desplazamiento. Se calcula la tasa de crecimiento para cada crimen antes y después de la existencia del Transmilenio, para determinar las tendencias antes y después..

Resultados econométricos

Las pruebas de cambio de media muestran un aumento en el crimen en la mayoría de las variables en primeras diferencias, sin embargo, para el período post-Transmilenio, treatment, estos incrementos no son significativos en general. Por el contrario, al hacer la prueba para las variables en diferencias en diferencias, se observan indicios de caída en los niveles de crimen promedio entre los períodos factual y contrafactual, siendo significativa para las variables atraco a establecimientos comerciales, atraco a personas, atraco a residencias, hurto de vehículos y para el crimen total.

Los resultados indican que para el caso de las variables en primeras diferencias el coeficiente ρ sólo es significativo para los crímenes robo a establecimientos comerciales y para la medida de crimen total, lo cual significa que en estos dos casos se presenta evidencia de contagio de las zonas vecinas a las zonas propias. Por lo tanto, la caída del crimen en las vecindades de una zona, lleva a que el crimen propio a esa zona se reduzca igualmente (efecto disuasivo).

Para las variables en diferencias en diferencias, las estimaciones presentan evidencia de influencia de los vecinos sobre las zonas propias para los crímenes de atraco a residencias, hurto de vehículos, robo a establecimientos comerciales, robo a personas y para la variable crimen total. Esto sugiere un efecto de disuasión del crimen, en la medida en que la variable en las zonas vecinas se relaciona positivamente con la variable en las zonas específicas, con lo cual a medida que baja el crimen en las vecindades, el efecto es recíproco en las zonas propias.

Para las variables en primeras diferencias, los efectos de ubicación en el norte o en el sur son significativos solo en algunos casos. Un hecho a destacar es que la dummy de efecto sur en la regresión de atraco a establecimientos comerciales, muestra que en este sector de la ciudad este delito presenta niveles inferiores a aquellos del norte de Bogotá.

Conclusiones

El haber aislado el crimen presente en la Avenida Caracas para los cuatro años de estudio, por tipo de crimen, para mirar su evolución y el impacto que tuvo la puesta en marcha de Transmilenio, arrojó resultados contundentes. Cambios significativos en el comportamiento de crímenes como el atraco a establecimientos comerciales (-78,2%), atraco a personas (-90,4%), homicidios (-95,2%), hurto de vehículos (-87,1%), robo a establecimientos comerciales (-85,3%), robo a personas (-87,9%), robo a residencias (-82,5%), y en el crimen agregado (-86,3%).

La utilización de la metodología de diferencias en diferencias permitió establecer, una vez se controla por las tendencias propias de cada zona, la caída que presenta el crimen en la región de influencia de la Avenida Caracas. Es así como el atraco a establecimientos comerciales, atraco a personas, atraco a residencias, hurto de vehículos y el crimen total, dan muestra de significativas caídas en sus niveles.

En general, el análisis de dependencia espacial por medio de técnicas de econometría espacial, pone en evidencia la necesidad de emplear estas metodologías en los estudios de crimen. A través de las regresiones econométricas llevadas a cabo, se encontró evidencia de procesos de disuasión en crímenes como atraco a residencias, hurto de vehículos, robo a establecimientos comerciales, robo a personas y el crimen total.

En cuanto al control por diferencias socioeconómicas en la ciudad entre el norte y el sur de Bogotá, éste sugiere que en el sur se puede hablar de manera general de una caída más pronunciada en los niveles de crimen, en casos como atraco a establecimientos comerciales, hurto de vehículos, robo a personas y en el crimen agregado.

jueves, 6 de agosto de 2009

Violencia urbana: un asunto de ciudad

FERNANDO CARRIÓN M.
Revista Eure, Vol. XXXIV. N° 103. pp. 111-130. diciembte 2008 Sección ARTÍCULOS

ABSTRAC
La ciudad es el espacio donde se desenvuelven múltiples acciones sociales y bajo la cual también se desarrollan variadas y nuevas formas de violencia. Este ha sido un tema importante en las dos últimas décadas, que se ha sumado a factores que afectan especialmente a Latinoamérica. Pese a eso no ha sido considerado como temática incorporada a las nuevas formas de vida urbana, por lo que requiere de políticas urbanas innovadoras que se relacionen directamente con la realidad. Se analiza la violencia enfocada en la causalidad tipos de violencia, la urbe como escenario de la violencia, los efectos producidos por la violencia en la ciudad y el espacio público como escenario del delito.

CONCLUSIONES
Hoy, luego del fin de la guerra fría, el debate central sobre la violencia y la seguridad ciudadana está centrado en la posibilidad y necesidad de romper con el unilateralismo de las visiones dominantes y hegemónicas, tan en boga.

La ciudad dejó, hace mucho, de ser concebida como un problema, porque es el lugar en donde se construyó la ciudadanía, es el espacio en donde se han producido las mayores innovaciones, es el ámbito productivo por excelencia, es la instancia en donde se pueden satisfacer de mejor manera los servicios elementales, es el escenario en donde el empleo crece y la pobreza se reduce, así como también, donde la mujer se hace pública, el joven se expresa, la política se construye. Una consideración de este tipo es fundamental para no caer en el prejuicio de la causalidad y para entender que con buenas políticas urbanas se puede hacer mucho en la perspectiva de 'des-seguritizar' las relaciones interpersonales y satisfacer las libertades públicas e individuales.

Si partimos de la evidencia de que la crisis del espacio público es la expresión más significativa de la crisis urbana (Carrión, 2007), se puede concluir que las políticas urbanas y la planificación urbana pueden aportar mucho al redireccionamiento del urbanismo. En otras palabras, el desarrollo y la construcción de nuevos espacios públicos -como espacios significantes y simbióticos-sólo serán posibles con un nuevo urbanismo y con nuevas políticas públicas.

Hay una relación dialéctica entre ciudad y violencia, que permite estructurar dos perspectivas analíticas importantes: la una, con una dinámica que proviene de los cambios en los elementos de la ecuación que -a su vez-llevan a mutar la relación (esto es, que la violencia, la ciudad y sus relaciones son históricas); y, la otra, que es evidente que hay algunas violencias que son propias de la ciudad (violencia urbana) y, además, que la ciudad es un espacio donde ocurren múltiples actos violentos (escenario, contenedor).

Esto significa que es necesario intervenir con políticas urbanas y con políticas de seguridad ciudadana para obtener resultados positivos. Allí están, entre varios ejemplos, la violencia que introduce el transporte, sea por la vía de los accidentes o del uso del servicio bajo formas violentas; las invasiones que, aunque han bajado en la región, siguen existiendo como formas de transgresión violenta a la propiedad inmueble; la violencia en los estadios también es típicamente urbana, no sólo por el emplazamiento urbano de los escenarios sino también porque hay una vinculación entre las barras bravas y las pandillas; las pandillas generan una violencia típicamente urbana, que se ancla territorialmente alrededor del barrio, incluso, de su transnacionalización23 •

Los municipios hacen muy poco en el ámbito de la seguridad y, ante la demanda creciente de la población, lo que han hecho es criminalizar las políticas urbanas tradicionales; es decir, hacer lo que venían haciendo, pero esta vez maquillando con el cambio de nombre. Por eso, si se parte de la afirmación de que "lo que está en el presupuesto es lo que se hace", convendremos en que la participación municipal en el ámbito de la seguridad es más un deseo o un proyecto que una realidad. Esta afirmación no niega el hecho de que existan algunos municipios en la región que tengan políticas importantes e interesantes, sobre todo en Colombia y Brasil.

La definición de las políticas públicas en el ámbito de la seguridad ciudadana es el resultado de acuerdos políticos amplios: de consensos, de hegemonías y de correlación de fuerzas en distintos escenarios (parlamentos, policías, ministerios). La llamada "voluntad política" no es otra cosa que el resultado de ello: toda política pública es política, es ejercicio de poder en determinadas coyunturas y espacios. Por eso, la técnica y los tecnócratas son actores adicionales, como son la cooperación internacional, los medios de comunicación o las universidades, y cada uno de ellos con su peso político. Vientos nuevos se empiezan a percibir. Si las elecciones nacionales anteriores al año 2007 estuvieron centradas en la oferta de las distintas versiones de la "mano dura' (policía, pena de muerte, la tercera es la vencida), hoy da la impresión de que ese ciclo podría estar entrando en una fase terminal. Álvaro Colom, en Guatemala; Fernando Lugo, en Paraguay; y Leonel Fernández, en República Dominicana, pueden abrir nuevos cauces y pueden producir un desplazamiento de los ejes tradicionales de los llamados "casos exitosos".