En la última década Bogotá ha registrado índices de violencia y criminalidad que la hacen ver como una de las ciudades más inseguras en el ámbito mundial y a pesar que no es el centro de operaciones del narcotráfico, en la capital se ha presentado un fenómeno de violencia que se encuentra relacionado con la delincuencia común, que ha venido afectando la integridad física y material de los individuos.
En la capital se observa una serie de manifestaciones de delincuencia que generan sensaciones de inseguridad entre la población, dado los comportamientos violentos y agresivos que asumen los victimarios para llevar a cabo sus acciones delictivas, acciones propias de bandas organizadas que con altos niveles de tecnificación y experiencia han desarrollado mercados ilícitos con matices empresariales.
Los altos índices de criminalidad registrados en la ciudad, han generado no sólo pérdidas de capital humano, sino costos económicos en sectores como la salud, la justicia y la seguridad. Costos que tienen que ver con las pérdidas en el patrimonio de los particulares y gastos en que incurre el sector público para afrontar el problema.
A lo largo del trabajo se evidencia que mayor inversión en salud, educación y asistencia social contribuye de manera significativa a disminuir la tasa de criminalidad y la delincuencia en general, fenómeno que no ocurre con las formas represivas que usualmente se utilizan para disminuir dichas tasas, como mayores gastos en vigilancia y seguridad. La distribución del ingreso es una variable íntimamente asociada con los resultados de criminalidad y violencia.
Se observa que hay relaciones de doble causalidad entre variables como criminalidad y delincuencia y variables económicas como el crecimiento del PIB.
Tendencia y evolución de la violencia y la criminalidad en Santa Fe de
Bogotá
Existen distintas teorías acerca de la violencia y sus determinantes. Las teorías más relevantes que dan explicación sobre los factores que inciden en la generación de hechos violentos son:
(i) Las teorías que la explican a través del comportamiento violento del individuo, desde la óptica de la psicología;
(ii) La teoría que explica el origen de la violencia como consecuencia de situaciones de conflicto social, como la distribución del ingreso y el entorno social de pobreza;
(iii) La teoría que la explica como una decisión racional del individuo, que de acuerdo a ciertas condiciones especificas que facilitan su ejercicio aumenta la probabilidad de ejercerla.
Hay distintas formas de enfrentar el estudio de la criminalidad y la violencia en una ciudad, uno de los más importantes y más tratados es el de la inversión en seguridad (mecanismos policivos) y su efectividad en la reducción de las tasas de criminalidad y violencia y otro es el que centra el estudio y busca soluciones a través de las mejoras en los mecanismos de justicia, penalización de los delitos e impunidad de los mismos. Sin embargo, hay otras formas de avanzar en el estudio de la problemática social de criminalidad y violencia, en especial, la forma que enfatiza en los temas de inversión social, especialmente en los sectores de salud, educación y asistencia social; donde entran aspectos tan importantes como la pobreza y la distribución del ingreso. Este último es el enfoque considerado de mayor relevancia en este trabajo. La hipótesis central es que mayores inversiones en estos sectores determinan en gran medida la reducción de la criminalidad y la violencia en Santa Fe de Bogotá.
En general, la violencia y la criminalidad han implantado un estilo de vida diferente en las ciudades, donde los espacios públicos son remplazados por espacios privados, el temor y la inseguridad genera desconfianza en el vecino y la solidaridad deja de tener importancia. Sin embargo, la violencia es un problema complejo al que no es posible dar explicación solamente como parte de un problema de origen biológico o psicológico, hay que estudiarlo teniendo en cuenta condiciones individuales negativas y factores sociales negativos; hay que verla como un elemento que abarca áreas de la vida social y genera factores disociadores que imposibilitan la organización colectiva.
De acuerdo con cifras de
Dentro de los delitos totales, los de mayor participación son: delitos contra el patrimonio, que representan el 65% promedio anual para el período 1990 – 1998 y contra la vida, que representan en 22.6%.
Zonas de Bogotá más afectadas por la violencia y la delincuencia
Bogotá está dividida en 20 localidades, donde coexisten diferentes niveles de vida, por tanto, además de registrar el número de hechos delictivos en cada localidad es necesario conocer las condiciones socioeconómicas de las localidades donde se cometen los delitos. Las localidades del Distrito Capital son importantes en el desarrollo de la ciudad y las encargadas de generar espacios y condiciones de acercamiento entre los residentes y las administraciones, para poder satisfacer sus necesidades de progreso económico y social.
Las localidades no son homogéneas ni en sus características socioeconómicas ni en su población y tampoco en la naturaleza de sus conflictos. Al contrario, se observan diferencias significativas que permiten, en cierta forma, ubicar el contexto de los conflictos que se generan al interior de ellas.
De acuerdo con su ubicación dentro de la ciudad, las localidades registrandiferencias en la cobertura de sus servicios básicos. Por ejemplo, las localidades atravesadas por vías principales tienen generalmente una cobertura de servicios públicos del 95%, mientras que las localidades que son entradas y salidas de la ciudad presentan desigualdad y deficiencia en la cobertura de los servicios, dado que son zonas de expansión de la ciudad.
Aunque se estima que sólo una parte de los delitos se denuncian, el crecimiento de la delincuencia ha sido inusitado y ha terminado por concentrarse en ciertas zonas. Por ejemplo, según informes de la policía, las localidades con mayor número de homicidios en 1999 fueron: Ciudad Bolívar, Kennedy, Santa Fe, Rafael Uribe, Puente Aranda, Suba, San Cristobal, Engativa, Martires y Usme, Gráfico 7.
Los altos niveles de delitos contra el patrimonio económico tienden a presentarse comúnmente en zonas de mayor estrato socioeconómico. Las localidades de Chapinero, Teusaquillo y Usaquén registran altas tasas de robo, hurto de vehículos y robos a entidades comerciales.
Características socioeconómicas de las localidades.
Las localidades que mayor población en estado de pobreza y miseria concentran con relación a su población total son: Ciudad Bolívar (205.050), Kennedy (139.183), San cristobal (112.254), Suba (88.088), Usme (81.922), Bosa (81.378), Rafael Uribe(75.902) y Engativa(73.626).
La localidad de Kennedy presenta particularidades dentro de la ciudad por la alta densidad de población que registra y por el crecimiento de barrios clandestinos. Se caracteriza por la diversidad de actividades tanto comerciales como residenciales, es una zona que cuenta con servicios básicos y servicios públicos, aunque los barrios piratas presentan altos índices de necesidades básicas insatisfechas; también se presenta una alta proporción de comercio informal que se sitúa dentro de los corredores principales. La actividad comercial y los espacios de vida nocturna en la parte central de esta localidad, generan frecuentemente riñas y ajustes de cuentas entre pandillas que acuden a participar de la “rumba pesada”.
Puente Aranda es una localidad que se caracteriza por ser altamente industrial, es una zona que no muestra deficiencias mayores de servicios. En esta localidad se han detectado sectores que sirven para la distribución y venta de autopartes, cuenta con entidades financieras que varias veces han sido objeto de atracos, en adición, en algunos barrios de la localidad están creciendo fenómenos como el consumo de drogas y la prostitución, lo que ha conllevado incrementos en la delincuencia y la criminalidad.
Rafael Uribe afronta la proliferación de barrios piratas y problemas de inseguridad como el atraco callejero. Además, presenta deficiencia de servicios de salud y educación.
En
En
Para concluir el diagnóstico por localidad, se puede decir que son las localidades de Puente Aranda, kennedy, Suba y Engativa, las que registran tanto en número como en modalidades los mayores hechos delictivos. En adición, el hecho de que estas localidades estén caracterizadas como las más violentas y con mayor delincuencia no debe dejar de lado la preocupación de que la criminalidad y violencia registradas allí pueden tener un efecto propagación del fenómeno, primero en las localidades vecinas y segundo, en toda la ciudad.
Violencia y gasto social en Santa Fe de Bogotá
El gasto social es aquel “cuyo objetivo es la solución de las necesidades básicas insatisfechas de salud, educación, saneamiento ambiental, agua potable, vivienda y las tendientes al bienestar general y al mejoramiento de la calidad de vida de la población, programados tanto en funcionamiento como en
inversión”.
Desde este punto de vista, el crecimiento del gasto público social, tanto en calidad como en cantidad, es un requisito para lograr avances en el progreso social y la redistribución del ingreso. El Gráfico 10 muestra la relación entre la tasa de homicidios y el gasto per capita en salud y educación.
Se observa una relación básica, donde el aumento del gasto en salud y educación contribuye a la disminución de la tasa de homicidios; la reducción registrada en esta última a partir de 1995 sería consecuencia del aumento en los gastos en salud y educación. En general, se puede decir que la inversión en gasto social influye favorablemente en mejorar la calidad de vida de la población, con lo que se reduce, en parte, la criminalidad y la violencia. Más adelante se desarrollan otros aspectos complementarios a este tema.
Un modelo sencillo sobre determinantes de la criminalidad en Bogotá
Finalmente, un ejercicio sencillo de regresión que se presenta a continuación, permite concluir que un aumento de un punto adicional en la concentración del ingreso generará un incremento de cerca de diez puntos en la tasa de homicidios. En adición, cuando los niveles de pobreza crecen por encima de su tendencia causarán un aumento de dos puntos en la tasa de homicidios.
Se especifica un modelo econométrico que relaciona la tasa de homicidios en Bogotá, medida como la relación entre el número de homicidios y la población total, en función de dos variables socioeconómicas: el promedio anual del índice Gini y el promedio anual del índice de pobreza:
Y = ϐ1 + ϐ2x2 + ϐ3x3
Estimación
La estimación por mínimos cuadrados ordinarios arroja los siguientes resultados
Tasa homicidios = -4.495 + 10.985 Gini + 2.236 Gap de la pobreza
Estadístico t (-3.885) (4.277) (2.900)
Significancia 0.0014 0.0006 0.0109
R Cuadrado 0.5691
Estadístico F 9.9088
Estadístico DW 1.7208
Los resultados de la estimación presentan los signos correctos y sus estadísticos son adecuados
La interpretación es la siguiente: un aumento de un punto en la concentración del ingreso generará un aumento de cerca de 11 puntos en la tasa de homicidios; cuando los niveles de pobreza crecen por encima de su tendencia causarán un aumento de 2 puntos en la tasa de homicidios.
Conclusiones
Es innegable que la problemática de violencia y delincuencia en Bogotá tiene un trasfondo socioeconómico, que tiene que ver con condiciones de marginalidad y pobreza en el que vive gran parte de la población de la ciudad.
En Bogotá existe una alta proporción de niños, jóvenes y ancianos, que se encuentran en condiciones de pobreza y de riesgo o susceptibles de llegar a estos niveles. Los factores determinantes de esta situación son, entre otros, la carencia de ocupaciones productivas y la falta de oportunidades de formación y capacitación; carencias generadoras de conductas anormales que conllevan el abandono del hogar e implican que jóvenes y niños busquen la calle y terminen delinquiendo.
El análisis de la delincuencia en Bogotá nos sugiere que existen determinadas zonas que, de acuerdo con sus características socioeconómicas, son más propensas a ciertos delitos y a delincuencia en general. Se hace evidente una criminalidad que tiene que ver fundamentalmente con acciones propias de bandas organizadas, que con altos niveles de tecnificación y experiencia han desarrollado mercados ilícitos con matices empresariales.
Los gastos por parte del Fondo de Vigilancia y Seguridad del Distrito en el fortalecimiento de la policía, aunque han dado algunos resultados, no han logrado disminuir los índices de delincuencia, lo que lleva a pensar que más que aumentar los gastos en seguridad se debe buscar políticas de inversión que ayuden a mejorar la calidad de vida de la población.
Otro elemento que se encontró es que la inversión realizada en educación, salud y asistencia social logra en buena medida reducir los índices de criminalidad.
En definitiva, se demuestra que no son las acciones y/o medidas policivas y represivas las que posibilitan reducir la criminalidad y la violencia, es el mayor acceso a educación y salud y una mejor distribución del ingreso los factores que contribuyen en mejor forma a reducir la problemática social que aquí se ha tratado; es la inversión social la que puede ayudar a alcanzar mejores niveles de vida y convivencia y en general son éstos los factores que permitirán vivir en una ciudad más segura y amable.
En adición, queda claro que hay relaciones de doble causalidad. Pobreza, bajo crecimiento económico, mala distribución del ingreso, entre otras variables económicas, causan problemas sociales en el sentido descrito a lo largo del trabajo; pero también, la delincuencia y la criminalidad, a su vez, generan gigantescos costos económicos tanto para los agentes del sector público como para el sector privado.


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